Un artículo para repensar el quehacer educativo
Un buen amigo mío, educador eminente con décadas de experiencia, me acompañó hace tiempo a una importante celebración familiar. Por la tarde - noche algunos jóvenes inauguraron lo que sería una maratónica y variopinta jornada de baile: Cumbia, bachata, salsa, banda, norteña, etcétera. Vimos a un muchacho que, sin despegarse del grupo que alegremente bailaba, tecleaba en su celular y no despegaba su vista de él. - Lo que es el vicio - me dijo mi amigo. Ese chavo ni al bailar suelta su aparato. Asentí. La adicción al celular era mayúscula. Alguien que pasaba, y nos escuchó, se acercó y nos dijo, sin poder disimular su sonrisa: - Están muy desactualizados, maestros. Ese chavo es el dj, es el que pone la música. ¿Ven esa bocina de allá? Pues está conectada, vía bluetooth, a su celular. ¿Sí? Desde Youtube manda las canciones. ¿Sabían eso? Y pues no, no lo sabíamos. Con pena tuvimos que reconocer que, en efecto, estábamos desactualizados y habíamos emitido un juicio apresurado e injusto...